"Mis clientes me han enseñado más de lo que pretendía enseñarles yo"

Con el tiempo, he aprendido más de mis clientes, de lo que yo he podido intentar enseñarles a ellos, por ejemplo:

  • Un cliente del sector de los ascensores me enseñó que no hay nada imposible, que las cosas hay que mirarlas con perspectiva y que lo ideal es hacerse los mejores en las cosas difíciles.
  • Otro cliente del sector de la maquinaria industrial, me enseñó sobre “PokaYoke”: trata de una técnica de calidad que si logras implementar, evitas al  100% los errores. En una industria acelerada e intensa como la española, requiere tiempo, análisis y paciencia implementar esta técnica, cosa que no siempre tenemos en cuenta a la hora de analizar los requerimientos de un proyecto.
  • Otro de mis clientes del sector del mobiliario, me enseño que no hay que tener miedo a innovar y que no podemos apalancarnos en procesos anticuados si queremos posicionarnos frente  a la competencia. Vamos a hablar un poco más sobre este cliente. 

¿Qué harías en la siguiente situación?

Sois gerentes de una fábrica de muebles y os cuenta que vuestros productos salen más tarde al mercado, porque, a pesar de que todo el proceso de diseño y producción está completo, tenéis que preparar todo el material gráfico para enviar a vuestros distribuidores y para ello, tenéis que montar un estudio de fotografía en un gran espacio de vuestra fábrica, contar con los recursos profesionales para usarlo y esperar a que las fotos de vuestros productos se editen y preparen los manuales adecuadamente. Proceso que dura casi más que diseñar y fabricar los muebles: 

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Como mencionábamos antes, mi cliente optó por la opción B, después de ser consciente de que su proceso tenía un cuello de botella en esta fase. 

Ya sé que he dicho que él me enseño, que no hay que tener miedo a innovar, pero al principio, os puedo asegurar que estaba un poco asustado y desconfiado de hacer cambios en sus procesos, como es normal en cualquier empresario que quiera hacer modificaciones en su compañía. 

Su mano derecha, el responsable de la oficina técnica, fue mi primer contacto, conocía perfectamente todo el proceso, sabía con exactitud los tiempos de cada etapa, aunque tampoco era consciente de los aspectos podía mejorar en cada una; entre ambos hicimos un análisis de las necesidades podrían tener, detectó las debilidades que tenían, eso no fue tan agradable, pero se entusiasmó con la idea de tener una solución que le ahorrara tiempo en su trabajo, ya sabéis,” el tiempo es oro”.

Cuando el gerente valoró el análisis que hicimos, quiso conocer en detalle todas las soluciones que le podía ofrecer, sintió que había entendido su negocio y confió en que podría ayudarle, quizá esta es la parte más difícil de tratar con profesionales directivos, que lleguen a confiar en ti.

 A partir de ese momento fue cuando él empezó a darme lecciones: 

  • De gestión: al conocer perfectamente cada proceso de su empresa, sabía la importancia que tenía cada uno de los puestos de trabajo involucrados en ellos.
  • De  paciencia: cuando al tratar con él, me recordaba que toda decisión debe ser tomada a su debido tiempo y con la meditación adecuada.
  • De valentía: al repetirme cada vez que hablábamos, que no tenía miedo a innovar, que mejorar sus procesos y  optimizarlos era una de las cosas más prioritarias que tenía y que gracias a ello, pudo desbancarse de otras empresas que hacía lo mismo que ellos, pero continuaban con sus procedimientos arcaicos.

A día de hoy, mi cliente está adaptando su proceso de producción a las nuevas soluciones que puede ayudarles a implantar, esperan quitar cuanto antes su estudio fotográfico y usar ese espacio para aumentar su capacidad de producción y ya empiezan a disponer de renderizados espectaculares de sus diseños, sin necesidad de hacer prototipos caros que les hacían perder tiempo y dinero. 

Para un empresario, no siempre es fácil tomar decisiones que involucren la innovación en ellas, pero algunos valientes que llegan a tomarlas se dan cuenta de la verdadera importancia de tener una empresa que pueda responder a las exigencias digitales de los mercados hoy en día. 

Apostar por soluciones que mejoren los procesos antes de iniciar la etapa productiva es más rentable de lo que parece y tener la habilidad y el pensamiento adelantado de valorarlas a tiempo, es una apuesta segura por la mejora de los procesos industriales en cualquier empresa.

¡Hasta la próxima!




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